Los Foros de la Virgen María han cambiado de Dirección. Ahora estamos en www.forosdelavirgen.org . Encuéntrenos allí.
Vea Nuestra Newsletter semanal haciendo click aquí.


MENSAJES AL PADRE GOBBI, AÑO 1981

1 DE ENERO DE 1981.

Fiesta de la Maternidad divina de María Santísima.

La única posibilidad de salvación.

"Comenzad el nuevo año en la luz de mi divina Maternidad. Soy el camino por el que os vendrá la paz. La incapacidad de construir la paz para los hombres de hoy, depende de su obstinada negación de Dios.

No habrá paz mientras la humanidad persista en seguir por el camino del rechazo de Dios y de la rebelión a su ley. Al contrario, aumentarán el egoísmo y la violencia, y se sucederán guerras cada vez más crueles y sangrientas...


Se podrá llegar a la posibilidad de una tercera guerra mundial, muchas veces prevista, que tendrá la terrible capacidad de destruir una gran parte de la humanidad, si los hombres no se proponen, con toda seriedad, volver a Dios.

El Señor está pronto a derramar, sobre vuestra descarriada y tan amenazada generación, el río de su misericordia, con la sola condición de que esta generación vuelva arrepentida a los brazos de su Padre Celeste. Yo misma he cantado su divina Misericordia, que se extiende de generación en generación sobre todos los hombres que temen al Señor, y vuestra única posibilidad de salvación está en este retorno al amor y el temor de Dios.

En el primer día del nuevo año, en el que veneráis el gozoso misterio de mi divina Maternidad, vuelvo a vosotros, mis pobres hijos, mis ojos misericordiosos.

Con el alma entristecida y con voz angustiada, os suplico que volváis a Dios, que os espera con aquel amor con el que el padre esperaba, cada día, el retorno del hijo pródigo.

Os invito a una amorosa cruzada de oración reparadora y a obras de penitencia.

Unidos a Mí, implorad de Dios la gracia del retorno de tantos hijos míos alejados.

Multiplicad por doquier los Cenáculos de oración para forzar a la Misericordia de Dios a descender, como rocío, sobre el inmenso erial de este mundo.

Y preparaos a ver lo que ojos humanos no han visto jamás.

Yo soy el camino de la Paz. Dios llama a toda la humanidad a retornar a Él a través de Mí, porque sólo con este completo retorno puede triunfar mi Corazón de Madre."


2 DE FEBRERO DE 1981.

Fiesta de la presentación del Niño Jesús.

Luz y gloria del Señor.

"Confiaos a Mí, hijos predilectos, con completo abandono y con suma confianza en vuestra Madre Inmaculada. Como a mi Niño Jesús, también hoy os llevo en mis brazos para presentaros cada día al Templo del Señor.

Sobre el altar de mi Corazón Inmaculado os ofrezco a Dios:

–Para ser su luz, que cada día debe resplandecer más en medio de las tinieblas que recubren de nuevo la Tierra.

Brilla la luz, por más que ahora las tinieblas no la quieren recibir. Esta luz debe resplandecer a través de vosotros, hijos predilectos, porque esto forma parte de vuestra misión sacerdotal.

Difundid en vuestro derredor la luz de la verdad, contenida en el Evangelio, que es la misma luz de mi Hijo Jesús.

Mi misión materna es la de hacer vivir a Jesús en cada uno de vosotros, hasta su plenitud.

Nunca como en estos difíciles momentos ha sido tan necesario que todos los Sacerdotes sean sólo Jesús vivido y viviente para ser luz para todas las naciones.

Sus ojos misericordiosos en vuestros ojos; su Corazón divino en vuestro corazón; su bella Alma en vuestras almas; su Amor en vuestro amor para difundir por doquier en la Iglesia la plenitud de esta luz.

–Para ser su gloria, que a través de vosotros se debe reflejar en todas las partes del mundo.

En efecto, en el mismo momento en que la humanidad conoce el mayor rechazo de Dios de toda la historia, sois inmolados sobre el altar secreto de mi Corazón Inmaculado para cantar hoy la gloria del Padre, la misericordia del Hijo y el amor del Espíritu Santo.

Gloria del nuevo pueblo de Israel, llamado a preparar a la humanidad para el retorno de Jesús.

Gloria de la Iglesia renovada, que conocerá un nuevo Pentecostés de fuego, de gracia y de luz.

Gloria de la nueva humanidad, purificada por la gran tribulación, pronta ya a vivir el inefable momento de su completo retorno al Señor.

La hora es grave, hijos míos predilectos, por esto vivid cada día, con amor y fidelidad, la consagración que habéis hecho.

Dejaos siempre llevar en mis brazos como mi pequeño Jesús, abandonando todas las cosas en vuestra Madre Celeste, para que también sobre cada uno de vosotros se pueda cumplir el designio del Padre."


11 DE FEBRERO DE 1981.

Fiesta de Nuestra Señora de Lourdes.

Os miro con complacencia.

"Hijos predilectos, habéis sido llamados a desarrollar hoy una gran misión, que ha sido preparada en cada detalle por vuestra Madre Inmaculada.

Desde hace años os he trazado el camino. Os he tomado de la mano y os he conducido, sosteniéndoos y enseñándoos a andar paso a paso, como precisamente hace la madre con sus pequeñines.

¡Cuántas veces os he acogido en mis brazos después de cada caída! ¡Cuántas veces he vendado vuestras dolorosas heridas y fortalecido vuestra gran debilidad! ¡Cuántas veces sin que siquiera os percatéis de ello, he intervenido personalmente para sustraeros a las peligrosas insidias que cada día os tiende mi Adversario y vuestro!

Ahora os miro con complacencia de Madre, que se ve reflejada y vivida por sus hijos.
Mi ejército está preparado, mi hora ha llegado; mi batalla está llegando ya a su última fase (...).

Caminad en esta luz de pureza. Debéis difundir en vuestro derredor, sólo el perfume de mi Hijo Jesús y de vuestra Madre Celeste, que jamás ha conocido el pecado.

Permanezca en vosotros el perfume de la misma vida de Dios: de la gracia que os reviste, de la Sabiduría que os ilumina, del amor que os guía, de la oración que os sostiene, de la mortificación que os purifica.

No os turbéis por los asaltos de mi Adversario, que se desencadena con rabia para robaros la preciosa virtud de la pureza, que es mía y la comunico, como signo de completa pertenencia a Mí a los hijos que me responden y se consagran a mi Corazón Inmaculado.

Nadie os arrancará de mi celeste jardín en el que, con tanto cuidado, os he recogido.
En él crecéis cada día más bellos y puros para cantar a todos la gloria del Padre que en vosotros se refleja complacido, del Hijo que quiere ser perfectamente revivido en vosotros; del Espíritu Santo que se entrega a vosotros con inagotable abundancia.

De este modo podrán acudir a lavarse a la fuente de mi amor inmaculado, y también vuestro, muchos pobres hijos míos, que tienen hoy tan gran necesidad de gracia y pureza."


4 DE MARZO DE 1981.

Miércoles de Ceniza.

Mortificad vuestros sentidos.

"Hijos predilectos, acoged la invitación a la conversión, que la Iglesia os propone particularmente en este período de Cuaresma.

En estos tiempos, la Madre Celeste os pide obras de penitencia y de conversión. La oración vaya siempre acompañada de interior y fecunda mortificación.

Mortificad vuestros sentidos para que podáis ejercitar el dominio sobre vosotros mismos y sobre vuestras pasiones desordenadas.

Los ojos sean verdaderos espejos del alma: abridlos para recibir y para dar la luz del bien y de la gracia, y cerradlos a cualquier influjo del mal y del pecado.

La lengua se suelte para decir palabras de bondad, de amor y de verdad, y por tanto el más profundo silencio rodee siempre la formación de cada palabra.

La mente se abra sólo a pensamientos de paz y de misericordia, de comprensión y de salvación, y jamás quede desflorada por el juicio y la crítica y mucho menos por la maldad y la condena.

El corazón se cierre con firmeza a todo desordenado apego a vosotros mismos, a las criaturas y al mundo en que vivís, para que pueda abrirse a la plenitud del amor a Dios y al prójimo.

Nunca, como hoy, muchos de mis hijos caídos tienen necesidad de vuestro amor puro y sobrenatural para ser salvados.

En mi Corazón Inmaculado os formaré a todos en la pureza del amor.

Ésta es la penitencia que os pido, hijos predilectos; ésta es la mortificación que debéis hacer para que podáis disponeros a la misión que os espera, y evitar las peligrosas asechanzas que mi Adversario os tiende.

En la pureza, en el silencio y en la fidelidad seguid cada día a la Madre Celeste, que os conduce por la misma vía de Jesús Crucificado.

Es la vía de la renuncia y de la perfecta obediencia, del sufrimiento y de la inmolación.

Es la vía del Calvario, que también vosotros debéis recorrer, llevando cada día vuestra cruz y siguiendo a Jesús hacia la consumación de la Pascua.

Entonces me daréis también a Mí una poderosa fuerza de intercesión, con la cual podré forzar la puerta de oro del Corazón de mi Hijo para derramar la plenitud de su Misericordia”.


25 DE MARZO DE 1981.

Fiesta de la Anunciación del Señor.

"Sí, Padre"

"Hijos predilectos, entregaos a Mí, y os llevaré a la perfecta docilidad, a la Voluntad del Padre.

Como lo fue para mi Jesús, así también en el proyecto de vida de cada uno de vosotros está escrito:

"He aquí que vengo, oh Padre, a cumplir tu voluntad".

Vuestra Madre Celeste quiere hoy ayudaros a cumplir sólo y bien el divino Querer.

Ésta es la Voluntad de Dios: Vuestra santificación.

Con vuestra santidad, depositáis en el altar del Señor una poderosa fuerza de imploración y de reparación.

¡Cuánto mal, cuántos pecados son reparados cada día por mis hijos predilectos que, conducidos por su Madre Celeste, recorren el doloroso camino de la propia santificación!

No miréis el gran mal que todavía se comete y difunde con los más refinados medios de comunicación social. Bajo las cenizas del inmenso desierto a que ha quedado reducido hoy este pobre mundo, brotan muchos renuevos de vida y de salvación.

Son las vidas desconocidas, escondidas, pero tan preciosas, de mis Sacerdotes, y de todos aquellos hijos míos, que cada día conduzco por el camino de la santidad.

Vuestro "sí" al querer del Padre se realice en el cotidiano esfuerzo de huir y libraros del pecado,para vivir en la gracia y en la plenitud del amor;en el esfuerzo de recogeros en la intimidad de oración y de vida con Jesús, de reflexión y de comprensión de su divina Palabra; en el interior sufrimiento, frente al gran abandono y soledad en que se encuentra el hombre de hoy.

Sí, Padre, a tu Querer, para que, así en la Tierra como en el Cielo, se haga solamente tu Voluntad.

Sí, Padre, a tu Querer, para que como en el Cielo, se haga también, tu Voluntad, aquí en la Tierra desierta y nunca como hoy tan amenazada.

Sí, Padre, a tu amor vilipendiado, a tu presencia ultrajada, a tu Palabra rechazada.

Sí, Padre, al don de inmensa misericordia que refulge en tu Hijo que, por el "sí" de la Virgen Madre, nos has dado para siempre: a Jesús salvación, a Jesús vida, a Jesús verdad, a Jesús fuente de la divina misericordia, a Jesús perfecta realización del divino querer.

Vuestro "sí", hijos predilectos se deposite en el "sí" que la Madre Celeste repite perennemente a su Dios: para el cercano triunfo de mi Corazón Inmaculado en el triunfo de la misericordia y del amor, de la verdad y de la justicia."


17 DE ABRIL DE 1981.

Viernes Santo.

Hoy se repite su Pasión.

"Hijos predilectos, vivid hoy Conmigo la Pasión de mi Hijo Jesús. Todos los días se repite esta dolorosa Pasión.

Entrad Conmigo en lo profundo de su Corazón divino para saborear toda la amargura de su Cáliz: el abandono de los suyos, la traición de Judas, todo el pecado del mundo, que le aplasta bajo su peso insoportable y mortal. Triturado en este lagar, brotan las gotas de sangre, que bañan su cuerpo y caen regando la tierra.

¡Cómo pesa, aún hoy, sobre su Corazón la facilidad con que muchos le vuelven la espalda para seguir las ideas del mundo, o el camino de los que le rechazan y reniegan!

¡Cuántos, entre los discípulos, duermen cada día el sueño de la indiferencia, de la interior mediocridad, de la duda, de la falta de fe!

Se repite la bofetada que el siervo le dio en su rostro, y la otra, más dolorosa que su alma recibió del Sumo Sacerdote, cuando le acusó y le condenó diciendo:

"Habéis escuchado la blasfemia. Puesto que se ha proclamado hijo de Dios, reo es de muerte".

Hay otro Sanedrín escondido que, cada día, le juzga y le condena, formado con frecuencia por aquellos que, en su pueblo, están revestidos de poder.

Continúa el intento de reconocerlo sólo como hombre; la tendencia por parte de muchos a negar su divinidad; a reducir a interpretaciones humanas sus divinas palabras; a explicar en términos naturales todos sus milagros y hasta se llega a negar el hecho histórico de su resurrección.

Es el mismo proceso que continúa; es la misma innoble e injusta condena que se repite.

Vedle ahí ante Pilato, que le juzga y tiene la inmensa responsabilidad de decidir sobre Él, y le quisiera salvar... mas, por vileza, le acomete a crueles violencias: la horrible flagelación, que lacera la cándida piel y transforma su Cuerpo en una pura llaga de sangre; la corona de espinas, la condena y la imposible subida al Calvario... Luego el patíbulo de la Cruz, la agonía y su muerte junto a la Madre, llamada con Él a morir en el alma.

Hijos predilectos, vivid Conmigo en el silencio, en la oración y en el sufrimiento estas preciosas horas de la Pasión. Ésta se repite en la Iglesia, que es su Cuerpo místico, se renueva en todos vosotros, llamados a ser ministros de su amor y de su dolor.

Soportad Conmigo el juicio del mundo, el rechazo, la persecución y la condena de una sociedad que sigue renegando de su Dios, y camina en las tinieblas de la perversión, del odio y de la inmoralidad.

Llevad Conmigo vuestra pesada cruz de cada día.

Derramad con amor vuestra sangre. Dejaos depositar sobre el altar de su mismo patíbulo.

Mansos como corderillos, permitid que vuestras manos y pies sean traspasados por los clavos: amad, perdonad, sufrid y ofreceros al Padre, con amor, para la salvación de todos.

Dejad, luego, que vuestra Madre os deposite en el sepulcro nuevo de su Corazón Inmaculado, en el momento en que a toda la Iglesia se la llama a vivir místicamente esta pasión de condena y muerte en espera de la hora de la resurrección (...)."


LOMÉ (TOGO–ÁFRICA), 13 DE MAYO DE 1981.

Aniversario de la 1ª Aparición de Fátima.

He bajado del Cielo.

"Estás recorriendo los caminos de muchos países de África, de este gran Continente tan querido a mi Corazón por la pobreza, la sencillez y la bondad de muchos de sus hijos.

Éste es el tiempo en que debe ser sentida por todos mi particular presencia de Madre.
Da a todos la Luz que parte de mi Corazón Inmaculado.

Dala,sobre todo, a mis queridísimos hijos los misioneros,que amo con inmensa ternura.

Yo, que recojo cada una de sus lágrimas, que enjugo cada gota de su sudor, que mido con alegría su fatiga, y cuento, uno a uno, sus pasos dolorosos, ¿Cómo podría dejar de expresar mi materna predilección a estos hijos, que por Jesús han elegido vivir aquí, entre tantos hermanos pobres, abandonados y todavía lejos del Evangelio, en medio de grandes sacrificios y de tantas renuncias?

La Luz de mi Corazón Inmaculado envuelve ya todas las partes del mundo y mi designio se delinea cada vez con mayor claridad para la salvación y el consuelo de todos.

Por eso me aparecí en Fátima a tres niños pequeños. Bajé del Cielo para ponerme en camino con vosotros. Sentid, pues, a vuestro lado, la presencia de la Madre Celeste.

Es una presencia silenciosa y serena. Quiere dar fuerza a vuestro cansancio, os sostiene en el trabajo, os defiende de muchos peligros y os lleva cada día a cumplir bien cuanto el Padre ha dispuesto para vosotros, para que la Santísima Trinidad sea hoy mejor glorificada.

He bajado del Cielo para manifestarme, a través de vosotros, en todos los caminos del mundo: en los recorridos por los pobres y los desesperados; en los dolorosos de los pecadores y de los alejados; en los de los enfermos, agonizantes y moribundos.

A todos los que os encontráis en vuestro camino, debéis darles la Luz de mi Corazón y la ternura de mi amor materno.

Por esto os quiero formar cada vez más en la delicadeza del amor, en la atención a los demás, en la plena disponibilidad hacia cada uno de los que os encontréis en vuestro camino.

He bajado del Cielo para revivir en vosotros y llegar a amar con vuestro corazón, a sostener con vuestro trabajo, a salvar con vuestros sufrimientos a tantos hijos míos que andan extraviados y que, nunca como hoy, tienen necesidad de un socorro seguro.
Venid, desde todos los caminos, a vuestra Madre Celeste. Mi Corazón Inmaculado es para todos el refugio que os acoge de todas las partes del mundo para llevaros al Dios de la Misericordia y de la salvación.

Con vosotros y por medio de vosotros, quiero manifestarme para la salvación de mis hijos más necesitados.

Por esto desciendo todavía del Cielo sobre la pobre tierra que sufre."


TANANARIVE (MADAGASCAR) , 7 DE JUNIO DE 1981.

Fiesta de Pentecostés.

¡Ven, Espíritu Santo!

"Soy la Esposa del Espíritu Santo.

Mi potente función de mediadora entre vosotros y mi Hijo Jesús se ejerce,sobre todo, en obteneros, con sobreabundancia, del Padre y del Hijo, el Espíritu de Amor.

La Iglesia debe ser renovada y transformada por este fuego divino. Todo el mundo será renovado por este fuego de Amor. Bajo su poderoso hálito de vida se abrirán finalmente los nuevos cielos y la nueva tierra.

En el Cenáculo de mi Corazón Inmaculado, disponeos a recibir este Espíritu divino.
El Padre os lo envía para asociaros íntimamente a Su misma vida y para que resplandezca en vosotros, de manera cada vez más perfecta, la imagen del Hijo en el que ha puesto todas sus complacencias.

Jesús os lo comunica como el fruto más precioso de su misma redención, como Testigo de su Persona y de su divina misión.

También en esta lejana tierra donde te hallas hoy, traído por Mí para celebrar Cenáculos con tantos hijos míos, ves ya difundido el Evangelio a través de la obra de los misioneros.

Ahora todo el mundo debe ser llevado a la plenitud de la verdad, al Evangelio de Jesús, a la única Iglesia querida y fundada por Cristo, y ésta es la misión del Espíritu Santo.

La Iglesia debe abrirse a este fuego divino de tal modo que, completamente purificada, esté pronta a recibir el esplendor de su nuevo Pentecostés, en preparación a la segunda, gloriosa venida de mi Hijo Jesús.

Hoy os invito a todos a entrar en el Cenáculo de mi Corazón Inmaculado: en espera de recibir en plenitud el Espíritu de Amor, que se os da como Don por el Padre y el Hijo.

Mi Corazón Inmaculado es la puerta de oro a través de la cual pasa este Espíritu divino parea llegar a vosotros.

Por eso os invito a repetir con frecuencia: "Ven, Espíritu Santo, ven por medio de la poderosa intercesión del Corazón Inmaculado de María, tu esposa amadísima".



SAN MARINO – VALDRAGONE, 1 DE JULIO DE 1981.

Fiesta de la Preciosísima Sangre de Jesús, Cenáculo con los Responsables del M.S.M.

Es la hora de mi victoria.

"Hijos predilectos, estáis aquí en mi casa, que Yo os he preparado, y vivís estos días en un continuo Cenáculo de oración y de fraternidad junto a vuestra Madre Celeste.

Yo estoy siempre con vosotros. Me uno a vuestra oración, y la presento al Padre por medio de mi Hijo Jesús; os ayudo a conoceros, a amaros y os conduzco a la perfección del amor. Derramo bálsamo sobre vuestras heridas y fortalezco vuestra debilidad.

Vosotros, mis hijitos, consoláis mi Corazón herido y transformáis mi dolor en alegría.

Pero, ¿Por qué os he querido aquí también este año?

Porque la lucha entre vuestra Madre Celeste –la Mujer vestida del Sol– y su Adversario –el Dragón rojo– ha entrado ya en su fase conclusiva.

Todo lo que ha sucedido en estos meses tiene un profundo significado en el cumplimiento de cuanto ha sido ya predicho para este período de purificación que estáis viviendo.

En el Espíritu de Sabiduría sabed, por tanto, leer los signos del momento presente que vivís.

Por esto os he llamado y traído aquí arriba y os he fortalecido porque ahora mi gran designio debe cumplirse.

Pero sólo puedo cumplirlo a través de vosotros. Así que espero de vosotros una respuesta completa a mi querer.

¡No más dudas, no más perplejidades, no más incertidumbres!

¡A cuántos de vosotros, mi Adversario, ha paralizado con estas armas tan sutiles y peligrosas!

No miréis a los que os rodean; no prestéis atención a las críticas que escucháis, al escepticismo que con frecuencia envuelve mi Obra. No se da a todos el comprender mi designio.

A vosotros, mis pequeños, el Padre os lo ha concedido por medio de Jesús que, en el Espíritu de amor, os ha depositado en la cuna de mi Corazón Inmaculado.

Sólo en mi Corazón Inmaculado está la fuente de vuestra seguridad.

Aquí se os está preparando por Mí para la gran lucha que os espera.

Aquí se formo en la oración, porque ésta es el arma con la que debéis combatir. Orad más, orad siempre; que toda vuestra acción sea de verdad oración.

Vivid vuestra Misa, que cada día os inmola con Jesús; rezad bien la Liturgia de las Horas, que consagra a Dios el ritmo de vuestra jornada; recitad con amor y con alegría el Santo Rosario. Meditad mi palabra que os he ido comunicando en estos años.

Ella os llevará a comprender el Evangelio, que hoy debe ser vivido por vosotros y anunciado a todos.

No podéis descender de este monte sin haber sido transformados por Mí en hostias vivas, ofrecidas por el Espíritu Santo al Padre para la salvación del mundo y para el cercano advenimiento del Reino glorioso de Jesús.

Aquí os ayudo a sufrir.

Ahora mi Corazón Inmaculado, de cuna se convierte en Altar, sobre el que cada día os inmolo para aplacar la Justicia divina y para que la Misericordia de Dios descienda como lluvia para renovar el mundo.

Por esto se os llama a grandes sufrimientos, siguiendo en pos de mi primer hijo predilecto, el Papa, que recorre ahora el camino del Calvario bañado en su propia sangre, y a cuya cima, y a su lado, vuestra Madre Celeste os conduce.

Aquí, sobre todo, os formo en la perfección del amor. Con vosotros están, espiritualmente unidos, todos vuestros hermanos del Movimiento; y en estos días descenderán gracias extraordinarias sobre los corazones de mis hijos predilectos esparcidos en todas las partes de la Tierra.

Ha llegado el tiempo en que quiero vivir en vosotros y manifestarme a todos a través de vosotros.

Quiero amar con vuestro corazón, mirar con vuestros ojos, consolar y animar con vuestros labios, ayudar con vuestras manos, caminar con vuestros pies, seguir tras vuestras huellas ensangrentadas, y sufrir con vuestro cuerpo crucificado.

Es la hora de la batalla decisiva, por tanto es también la hora de mi victoria.
Por esto, y una vez más, os he llamado y me habéis respondido, y habéis venido a este Cenáculo, donde juntos oramos, amamos e invocamos al Espíritu Santo que el Padre por medio del Hijo os dará sobreabundantemente , para que podáis ver pronto los nuevos Cielos y la nueva Tierra."


15 DE AGOSTO DE 1981.

Fiesta de la Asunción de María al Cielo.

Refugio de los pecadores.

"En este día el Paraíso se regocija contemplando el cuerpo glorioso de vuestra Madre Celeste, en el que se refleja el esplendor de la Santísima Trinidad.

Miradme vosotros también, y Yo os iluminaré.

En los momentos de la tentación, de la lucha y del desaliento, miradme y seréis alentados y ayudados.

Cuando os suceda una caída o sintáis el peso de la derrota, cuando os halléis sumergidos en el mal y en el pecado, venid a Mí y Yo seré vuestro sostén.

Hoy, mirando con ojos misericordiosos a mis hijos pecadores, les digo: soy vuestra Madre Celeste que os invita a todos a recogeros bajo su manto inmaculado para protegeros y conduciros a Jesús, vuestro Salvador.

Soy el refugio de los pecadores. En el momento en que se desencadena la furia de mi Adversario, y a tantos logra arrastrar con la fuerza del mal que triunfa, os invito, hijos míos predilectos, a inmolaros y a orar por la conversión y la salvación de todos los pecadores.

Sed vosotros mismos Conmigo el refugio de los pecadores, de los pobres, de los enfermos, de los desesperados, de los pequeños, de los abandonados.

Desde mi Cuerpo glorioso reflejo mi Luz sobre vuestro cuerpo mortal; desde mi Corazón Inmaculado comunico mi amor a vuestro corazón enfermo; desde mi Alma bienaventurada hago descender mi plenitud de gracia sobre vuestras almas heridas. Así os transformo, porque quiero ser hoy a través de vosotros, refugio de todos mis pobres hijos pecadores.

Venid, pues, todos a Mí, que Yo os consolaré y os guiaré por el seguro camino que os conduce aquí arriba, al Paraíso, adonde, en la luz y en la gloria de Dios, alcanzaréis el fin de toda vuestra existencia terrena."


SAN PABLO (BRASIL), 4 DE SEPTIEMBRE DE 1981.

Primer Sábado de mes.

Madre de la Misericordia.

"He aquí que has llegado a la gran Nación de este tan vasto continente para celebrar Cenáculos con mis hijos predilectos y con todos los que han acogido mi invitación y se han refugiado en mi Corazón.

La Iglesia advertirá cada vez más el poderoso auxilio que le da el amor misericordioso de mi Corazón Inmaculado.

Soy la Madre de la Misericordia.

Mi presencia, en esta hora, quiere manifestarse más poderosa allí donde mi Adversario ha causado mayor daño y mayor devastación.

Entro en el recinto de la Iglesia, tan desolada, y recojo las flores destrozadas para repararlas; las marchitas, para vigorizarlas; las caídas, para levantarlas; trato de volver a su esplendor este jardín, que sólo debe abrirse y dar su perfume para el amor y la gloria de Jesús.

También aquí, donde mi Adversario ha violado tanto a la Iglesia, quiero ejercitar de modo extraordinario la misericordia.

Y me sirvo de ti, pobre hijo mío, a quien he puesto como signo de mi amor misericordioso, porque has sido llamado a llevar a todos las confidencias de mi Corazón materno.

Anima, consuela, confirma a tus hermanos Sacerdotes.

Mira cómo sufren. Están como abandonados y cómo cunde entre ellos el desaliento, casi como un rebaño sin pastor, ellos que están llamados a ser los pastores del rebaño.

Quiero ser, con Jesús, su amorosa y comprensiva Pastora.

Seguidme al seguro refugio que os he preparado: mi Corazón Inmaculado.

Lleva luz y fuerza a mis pobres hijos, perdidos en la confusión que estáis viviendo.

Confírmalos en la fe, en la total obediencia al Papa y a la Jerarquía a Él unida, afiánzalos en la verdad; confíalos todos a Mí, con la consagración sincera y generosa de sí mismos a mi Corazón Inmaculado.

Tengo prisa. Nunca como ahora tenéis necesidad de vuestra Madre Celeste.

Por esto quiero manifestarme a través de vosotros.

El tiempo que os queda es breve. Para ser defendidos y protegidos, corred todos a refugiaros bajo el manto de la Madre de la Misericordia. "


BRASILIA (BRASIL), 8 DE SEPTIEMBRE DE 1981.

Natividad de la Virgen María.

Por el poder de los pequeños.

"Mirad hoy a vuestra Madre Niña.

Aprended a ser pequeños. Si no os convertís y os hacéis como niños, no podéis comprender mi Designio.

Su fuerza se encuentra en su debilidad y su obrar avanza, cada día, en el silencio y el retiro.

Con la fuerza del Espíritu Santo, que todo lo abrasa y renueva, vendrá a vosotros el Reino de Dios a través de la pequeñez y de la humildad.

Si vuestro corazón es sencillo, se podrá abrir al Espíritu Santo, que viene a testimoniar en gloria, el triunfo de mi Hijo Jesús. Si vuestra mente es dócil, entonces podréis comprender y secundar mi invitación.

Por el poder de los pequeños será derrotado mi orgulloso Adversario; será renovado todo el mundo.

Por esto, hoy os quiero recoger a todos en torno a la cuna de vuestra Madre Niña y repetid conmigo al Señor: "Porque soy pequeña he complacido al Altísimo". "Dios ha mirado la pequeñez de su sierva y ha obrado en Mí cosas grandes, Aquél que es Poderoso y Santo es su nombre".


PUNTA GROSSA(ESTADO DEL PARANA–BRASIL), 15 DE SEPTIEMBRE DE 1981.

Fiesta de la Dolorosa.

Madre de todos los dolores.

"Soy vuestra Madre Dolorosa. Míos son todos vuestros dolores.

En estos momentos vuestros sufrimientos y aflicciones aumentan, porque vivís en un período de tiempo en que el corazón de los hombres se ha vuelto frío y cerrado por un egoísmo brutal.

La humanidad sigue corriendo por el camino de su obstinado rechazo a Dios, a pesar de todos mis maternales llamadas y signos que la Misericordia del Señor continúa enviándole.

Así se difunde ampliamente el hielo del pecado, del odio y la violencia, y las víctimas más fáciles son mis hijos más indefensos, los más necesitados de protección.

¡Qué numerosos son hoy los pobres, los desheredados, los que viven en condiciones de infrahumana miseria, sin un trabajo fijo, sin medios para vivir; y cuántos los que cada día se alejan de Dios y de su Ley de Amor enrolados en el poderoso ejército de los que enseñan el ateísmo!

La humanidad vive en un desierto árido y frío, y nunca como ahora está tan amenazada.
El dolor de la humanidad está encerrado en mi Corazón Inmaculado.

Hoy, más que nunca, soy la Madre de todos los dolores, y las lágrimas descienden de mis ojos misericordiosos.

Escuchadme y no os sustraigáis al amor de vuestra Madre Dolorosa, que os quiere conducir a todos a la salvación.

Hijos predilectos, en estos tiempos os convertís en signo de mi inmenso dolor. Llevad en el corazón Conmigo, el sufrimiento del mundo y de la Iglesia, en esta nueva hora de agonía y pasión redentora.

Sólo de este vuestro dolor podrá nacer para todos una nueva era de paz."



MONTEVIDEO (URUGUAY), 29 DE SEPTIEMBRE DE 1981.

Fiesta de San Miguel, Gabriel y Rafael.

Reina de los ángeles.

"En la lucha a la que os llamo, hijos predilectos, os asisten y defienden particularmente los Ángeles de Luz.

Soy la Reina de los Ángeles.

A mis órdenes están reuniendo de todas las partes del mundo, a todos los que llamo a enrolarse en mi gran ejército victorioso.

En la lucha contra la Mujer vestida del Sol y el Dragón rojo, los Ángeles tienen la parte más importante a desarrollar. Por esto os debéis dejar guiar dócilmente por ellos.

Los Ángeles, Arcángeles y todas las jerarquías celestes están unidas con vosotros en el terrible combate contra el Dragón y sus secuaces. Os defienden de las asechanzas de Satanás y de los innumerables Demonios, que están ahora desencadenados con furia rabiosa y demoledora en todo el mundo.

Ésta es la hora de Satanás y del poder de los Espíritus de las tinieblas.

Es su hora que corresponde al momento de su aparente acción victoriosa.

Es su hora, pero el tiempo de que disponen es breve y los días de su triunfo están contados.

Por esto os tienden asechanzas peligrosas y terribles, y no podéis huir de ellas sin un especial auxilio de vuestros Ángeles Custodios.

¡Cuántas veces al cabo del día éstos habrán intervenido para sustraeros a las engañosas maniobras que os tiende, con astucia, mi Adversario!

Por esto os invito a confiaros cada vez más a los Ángeles del Señor.

Tened con ellos una afectuosa intimidad porque están más cerca de vosotros que los amigos y personas más queridas.

Caminad a la luz de su invisible pero segura y preciosa presencia. Ellos ruegan por vosotros, caminan a vuestro lado, os sostienen en la fatiga, os consuelan en el dolor, velan vuestro reposo, os toman de la mano y dulcemente os ponen en el camino que os he trazado.

Orad a vuestros Ángeles Custodios y vivid con confianza y con serenidad las dolorosas horas de la purificación.

En estos momentos, en realidad, el Cielo y la Tierra se unen en una extraordinaria comunión de oración, de amor y de acción a las órdenes de vuestra Celeste Capitana."


BUENOS AIRES (ARGENTINA), 13 DE OCTUBRE DE 1981.

Aniversario de la última aparición de Fátima.

Una Interior herida.

"Te encuentras hoy en Luján, en el santuario más célebre de esta gran Nación, donde soy muy amada y venerada.

Recuerdas con un Cenáculo el aniversario de mi última aparición sucedida en Fátima, en un día como hoy.

Todo el designio que ahora estoy llevando a cabo, entonces os fue revelado.

Entráis en el período de tiempo más difícil y decisivo.

Vivís los últimos años de este siglo, en el que ya se ha desarrollado gran parte de la batalla entre vuestra Celeste Capitana y su Adversario.

Ahora estáis viviendo la fase conclusiva. Por esto os preparo cada día a vivir las horas más dolorosas en la confianza y en la oración.

Con el ansia y la preocupación de una Madre, que ve cuán grande es el peligro que corréis, os invito una vez más a volver a Dios, que a todos os espera para otorgaros su perdón y su amor de Padre.

Mirad con cuántos signos acompaño esta angustiada petición mía... Con los mensajes y las apariciones que realizo en muchas partes del mundo, con mis numerosas lacrimaciones, incluso de sangre, quiero haceros comprender que la hora es grave, que la copa de la Justicia divina está ya colmada.

Mi Corazón de Madre padece interiormente una herida, causada al ver que ni se cree, ni se tienen en cuenta estos signos extraordinarios.

¿Qué otra cosa puedo hacer por vosotros, mis pobres hijos, tan amenazados y expuestos al peligro?

En una extrema tentativa de salvación, os doy el seguro refugio de mi Corazón Inmaculado. De todas las partes del mundo os llamo con esta Obra mía, a entrar en el refugio con vuestra consagración.

Y tú,pequeño mío,conducido y llevado por Mí,ve a todas las partes del mundo a llevar a todos mi materna llamada.

Mi hora ha llegado.

Elevad al Padre un fuerte grito de imploración y de reparación.

Del Corazón divino del Hijo pueden descender ríos de misericordia sobre el mundo, que será renovado enteramente por la potente acción del Espíritu Santo, para que pueda resplandecer en él la gloria de Dios Padre."



SANTIAGO DE CHILE, 22 DE OCTUBRE DE 1981.

Os vendrá la paz.

"También en esta Nación, a la que tanto amo, has ido por doquier celebrando Cenáculos con mis Sacerdotes y con muchos de mis hijos.

¡Cuánto amor y cuánta devoción encuentras hacia Mí en todos los caminos del mundo!
La respuesta más generosa a mi materna invitación la dan los pobres, los pequeños, los humildes, los que sufren, los pecadores. De este modo las espinas de mi dolor se transforman en flores y las lágrimas en sonrisas.

Cada día os veo crecer en número y generosidad, y de todas partes me llega, cada vez más grato, el susurro de vuestras plegarias.

¡Cuánto estimo el Rosario, que recitáis a diario, secundando la urgente invitación de vuestra Madre Celeste!

¡Cómo acojo con alegría vuestra respuesta a mi angustiosa llamada a consagraros a mi Corazón Inmaculado, en medio de la gran indiferencia de la mayoría de mis pobres hijos!

Estamos combatiendo juntos, y a diario se unen nuevas fuerzas a mi ejército para la ya anunciada victoria.

De mi Corazón Inmaculado os vendrá la paz.

En el momento en que todo parezca perdido, veréis el extraordinario prodigio de la Mujer vestida del Sol, que se manifestará en toda su potencia.

Las tinieblas se verán vencidas por una Luz que cubrirá todo el mundo; el hielo del odio, por el fuego del amor; la gran rebelión contra Dios, por un retorno universal a su misericordioso amor de Padre.

Sí, hijos míos predilectos, tendréis también que sufrir y algunos de vosotros serán inmolados en mi Corazón Inmaculado; pero los tiempos de la gran prueba se abreviarán por vuestra generosa respuesta.

Más pronto de lo que vosotros mismos podáis pensar, vendrá a vosotros el Reino de amor y de paz de mi Hijo Jesús, a quien sólo se le debe el honor, el poder y la gloria por los siglos de los siglos."


QUITO (ECUADOR), 1 DE NOVIEMBRE DE 1981.

Fiesta de todos los Santos.

La comunión de los Santos.

"Soy la reina de todos los Santos.

Hoy se os invita a elevar vuestra mirada al Paraíso, a donde os han precedido muchos hermanos vuestros. Ruegan por vosotros y os ayudan para que venga pronto también sobre la Tierra aquel Reino de Jesús, que en el Cielo es el motivo de nuestra alegría y de nuestra gloria.

Debe hacerse cada vez más intensa esta comunión de vida con todos vuestros hermanos, que ya han alcanzado el Paraíso.

En estos tiempos la Comunión de los Santos debe ser vivida aún más intensamente, porque una sola es la Iglesia en la que mi Hijo Jesús vive, reina y es glorificado por sus hermanos que aún luchan o sufren o gozan de felicidad eterna.

En tu camino para llevar a todas partes mi invitación y para reunir en mi ejército a mis hijos ¡cuánto te ayudan, protegen y defienden tus hermanos, que han llegado ya al Cielo!

Forman una corona de luz en torno a mi Corazón Inmaculado.

Cada una de estas luces se refleja sobre cada uno de vosotros, os ilumina y os guía en vuestro camino.

La Madre Celeste quiere hacer más fuertes vuestros vínculos de amor con el Cielo para que cada día gocéis de la Comunión de los Santos, y avancéis unidos."


PUEBLA, 12 DE NOVIEMBRE DE 1981.

Cenáculo de seis días con los responsables del M.S.M. de México.

La gran prueba.

"Estáis reunidos aquí para una semana de Cenáculo continuo, y mis hijos predilectos han venido de las partes más lejanas de México, esta tierra que me ama tanto y a la que protejo con particular solicitud y defiendo de los muchos males que hoy la amenazan.

Soy vuestra Madre, dulce y misericordiosa.

Hace muchos años que imprimí mi Imagen en la tilma de mi pequeño hijo Juan Diego a quien me aparecí; hoy quiero imprimir mi Imagen en el corazón y en la vida de cada uno de vosotros.

Estáis así marcados con mi sello de amor, que os distingue de los que se han dejado seducir por la Bestia y llevan impreso su número blasfemo. El Dragón y la Bestia no pueden nada contra los que han sido marcados con mi sello.

La estrella del Abismo perseguirá a todos los que han sido asignados con mi sello, pero nada podrá dañar el alma sobre la que Yo misma he impreso mi Imagen.

La Justicia divina se aplacará con la sangre que muchos de ellos tendrán que derramar, y que apresurará el tiempo de mi victoria.

Con vuestra oración, vuestro sufrimiento y vuestra personal inmolación realizaré mi designio. Apresuraré el momento del triunfo de mi Corazón Inmaculado en el Reino de Jesús, que llegará a vosotros en gloria. Así comenzará una nueva era de paz y veréis finalmente cielos nuevos y una nueva tierra.

Tengo sobre vosotros un gran designio, respondedme todos con generosidad.

En este Cenáculo extraordinario, he obtenido del Padre para vosotros, por medio de Jesús, el don del Espíritu Santo. Os transformará en los "Apóstoles de estos últimos tiempos" (...).

Dadme vuestra oración, vuestro sufrimiento, vuestra confianza.

No temáis si mi Adversario os ataca con terribles insidias para llevaros al desaliento.

Sois mis hijos más pequeños, mis hijos predilectos, mis apóstoles.

Vuestra luz aumentará de día en día y seréis guía y salvación en los momentos de la gran tribulación.

Orad, hijos amadísimos, porque para vuestra Patria, como para todo el mundo, ha llegado la gran prueba."


NUEVA YORK (USA), 8 DE DICIEMBRE DE 1981.

Fiesta de la Inmaculada Concepción.

En el camino del amor perfecto.

“Te encuentras aquí, hoy, fiesta de mi Inmaculada Concepción, para finalizar, con un gran Cenáculo, este largo y extraordinario viaje, que ha estado sembrado con verdaderos milagros de gracia de mi Corazón Inmaculado.

Soy la Inmaculada Concepción.

Soy vuestra Madre, toda hermosa.

Soy la Mujer vestida del Sol.

Porque sin sombra de pecado, ni siquiera del original, del que fui preservada por singular privilegio, he podido reflejar íntegro el designio que el Padre tuvo en la creación del Universo.

Así he podido dar al Señor, de manera perfecta, la mayor gloria. Porque toda bella y llena de gracia, el Verbo del Padre me escogió como su morada e, inclinándose sobre mi extrema pequeñez, con divino prodigio de amor, descendió a mi seno virginal, asumió su naturaleza humana y se hizo mi hijo amadísimo.

Así me he convertido en verdadera Madre de Jesús y verdadera Madre vuestra.

Y porque soy verdadera Madre vuestra, Jesús me ha confiado la misión de engendraros continuamente en Él, conduciéndoos por el camino del amor, de la gracia divina, de la oración, de la penitencia, de vuestra interior conversión.

En esta lucha cotidiana contra Satanás y contra el pecado, mi puesto es el de Capitana vencedora.

Soy hoy la Mujer vestida del Sol, que combate contra el Dragón Rojo, y su poderoso ejército.

El Espíritu Santo da fuerza y vigor al gran ejército de mis pequeños hijos.
Jesús espera el momento de instaurar, por medio de vosotros, su Reino de amor, para llevar a cabo el Querer del Padre de manera perfecta.

Retornará así toda la creación a su originaria glorificación de Dios (...).

Caminad con la mayor confianza. Caminad en pos de la Luz de vuestra Madre Inmaculada.
Os recubro con mi mismo esplendor, os revisto de mis virtudes, os marco con mi sello, os revelo los secretos de la divina Sabiduría, os conduzco cada día por el camino del amor perfecto.

La Santísima Trinidad recibe hoy alabanza y gloria por vuestros labios, mis pequeños.
Sois la alegría más profunda de mi Corazón Inmaculado: vosotros sois ya parte de mi victoria.

A todos, hoy, os ilumino, os protejo, os consuelo y os bendigo.”


24 DE DICIEMBRE DE 1981.

Noche Santa.

En la cuna del sufrimiento.

“Hijos predilectos, velad Conmigo en la oración y en la espera. Es la Noche Santa.

En el momento en que el más profundo silencio envuelve todas las cosas, se abre sobre el mundo la gran oración de la Madre, que penetra en el Cielo, y lo abre para hacer descender sobre vosotros a mi Vástago divino.

Miro a sus ojos, siento el latir de su corazoncito, acaricio con mis manos maternales sus manitas.

Y lo recuesto sobre la cuna, formada por un mísero pesebre, en medio del frío punzante de la noche y del hielo que cierra el corazón de todos.

La cuna en que deposito a mi Celeste Niño, en esta Noche Santa, está formada por el sufrimiento y el padecer de todos. También en esta Navidad, la oración de vuestra Madre se hace más intensa.

Llega al dolor de todos y a la desesperación de muchos hijos míos. Miro la pasión del pueblo polaco, que fue consagrado enteramente a Mí, y que en estos últimos días, “mi Papa” me lo ha confiado repetidamente.

Está viviendo las horas dramáticas de su Calvario y lleva la Cruz de un sufrimiento mortal.

Miro, con materna preocupación, a sus hijos que sufren el frío y el hambre; a sus jóvenes encarcelados y deportados; a sus familias divididas; a sus hombres, que sostienen una lucha desigual para defender sus derechos humanos; a sus mujeres que derraman tantas lágrimas amargas.

En esta Navidad el pueblo polaco, mi predilecto, se hace signo de llamada para todos y símbolo de lo que le espera a la pobre humanidad.

En la cuna de este inmenso sufrimiento deposito hoy a mi Celeste Niño.

Orad para que se abran a Él todos los corazones.

¡Abrid de par en par las puertas a Jesucristo que viene!

En el momento de vuestra mayor tribulación brotará de su Navidad mucha luz para un nuevo nacimiento de toda la humanidad.”


31 DE DICIEMBRE DE 1981.

Última noche del año.

Voz suave y triste.

“Pasad Conmigo las últimas horas del año, que está para terminar, en oración y en profundo silencio. Entonces escucharéis, en vuestro corazón, la suave y triste voz de mi materno lamento.

Y veréis deslizarse copiosas lágrimas de mis ojos misericordiosos.

Y advertiréis que los latidos de mi Corazón Inmaculado se hacen más doloridos y preocupados.

Porque en mi Corazón de Madre sentiréis latir el corazón de toda la Iglesia, jamás tan violada por su Adversario y traicionada por tantos de sus hijos; de vuestra patria, jamás tan amenazada en su vida y en su libertad; de toda la pobre humanidad, que ha llegado ya a vivir los dolorosos momentos de su terrible prueba.

Estáis en el umbral de acontecimientos graves y dolorosos.

En mi Corazón se refleja ahora la preocupación, el ansia y vuestro extravío.
Mirad, en esta noche, a vuestra Madre Inmaculada.

En mi Corazón materno, vuestras oraciones y sufrimientos, a cada instante, son ofrecidos por Mí a la Justicia de Dios en señal de reparación y de imploración por todos.

Así, se prepara para vosotros por la Misericordia del Padre, cada nuevo día y cada nuevo año.

Que el nuevo año, que está a punto de nacer, abra, sobre este mundo extraviado, el camino de vuestro retorno al Dios de la salvación.

Está a punto de abrirse para el mundo la gran hora de la justicia y de la misericordia. Por esto os invito, hijos predilectos, a pasar de rodillas, orando y reparando, las horas tan preciosas de esta última noche del año.”


IR ARRIBA

data:newerPageTitle data:olderPageTitle data:homeMsg
Nuestro criterio es que en conformidad con el Decreto del Papa Urbano VIII y las directivas del Concilio Vaticano II, estas páginas no tienen la intención de anticiparse al juicio de la Iglesia sobre el carácter sobrenatural de los hechos y mensajes referidos. Este juicio corresponde a las autoridades competentes de la Iglesia, a las que nos sometemos plenamente. Las palabras « apariciones, mensajes, milagros » y similares tienen aquí un valor de testimonio. Adicionalmente, por decreto de la Santa Congregación para la Doctrina de la Fe aprobado por el Papa Paulo VI el 14 de Octubre de 1966 ya no es más necesario el Nihil Obstat ni el Imprimatur para publicaciones que tratan de revelaciones privadas en tanto no contengan nada contrario a la fe y la moral.